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miércoles, 1 de mayo de 2013











           Las catedrales góticas.

Uno de los libros que estoy leyendo, mi manía de leer dos o mas libros a la vez, trata sobre las Catedrales. Realmente no solo es curioso e interesante, sino que, a quien le atraiga el tema, además apasiona. Y tenía un enorme deseo de escribir sobre ello, y que mejor que hacerlo en este rincón tan personal.

Quien no se ha asomado alguna vez al interior de una Catedral y mas aun, quien no se ha quedado maravillado viéndola desde el exterior, asombrándose de su grandiosidad, de su especialísima arquitectura y de sus hermosas vidrieras.

La catedral gótica se ha definido a veces como la Biblia de piedra, ya que tanto en las vidrieras como en las portadas se recogen, se plasman diversos episodios tanto del antiguo como del nuevo testamento.

En varias ocasiones he visitado la Catedral gótica de Sevilla y puedo asegurar que la primera vez me sentí impresionado por su grandiosidad, su inmensidad, sus luces, y por la pequeñez de uno ante una obra así. Y en la visita guiada que hice con unos amigos. Y también la he disfrutado en los momentos de Semana Santa; la Catedral se convierte en la gran estación de tránsito por donde pasan todas las Cofradías desde la Puerta de San Miguel a la de los Palos, en silencio, solo con el sonido  del arrastre de los pies de los costaleros y el andar silencioso de los penitentes encapuchados en filas interminables, y la sola luz de los cirios con las imágenes teniendo como telón de fondo las piedras y las vidrieras de la Catedral.

Dicen que la Catedral de Sevilla, la magna hispalensis, se hizo muy deprisa, en tan solo 70 años, a pesar de ser inverosímilmente grande y que, probablemente, se levanto siguiendo un modelo, ya que, de otra manera de no haber sido así, el tiempo hubiera sido muchísimo mayor. Tiene una superficie de 13.500 metros cuadrados, sin contar con los anejos. Su altura media es superior a los 50 metros.

También se dice que esta Catedral es una incógnita: no se sabe quienes fueron los maestros que la trazaron, los que la construyeron.

 De todas maneras, como dice "Chueca Goitia", en el prologo al gran libro "La Catedral de Sevilla", "vagar por la catedral es una delicia en las mañanas en las que la luz es cristalina y transparente y en los atardeceres que son cuando las catedrales reciben el beso del ocaso en la piedra y la tiñen de colores cálidos y blandos".

La arquitectura gótica es el estilo que mejor ha plasmado la idea filosófica de que el arte representa la razón divina. Por ello se ha considerado que la catedral gótica fue el edificio mas idóneo para encarnar en un espacio construido el espíritu de la religión cristiana tal como se entendía en los siglos del Medievo.

En la Iglesia, organizada territorialmente en diócesis, según el sistema administrativo imperial romano, la catedral representa el templo principal de cada una de las provincias eclesiásticas y donde tiene su asiento el prelado. Al lado del obispo se ubica el cabildo formado por el conjunto de canónigos encabezados por el deán. La catedral es la sede o Cátedra del obispo, aunque en otros idiomas, como el alemán (dom) o el italiano (duomo) el nombre de este templo especial se refiere a la casa del Señor; del Señor Obispo.

Es curioso como nace la idea de la Catedral gótica.La Catedral gótica nace de la ambición del Abad benedictino Suger, que ansiaba poder atrapar la luz en un templo. Pensaba que la luz emanaba de Dios y dedujo que las casas de Dios deberían ser moradas de la luz, puesto que en la luz estaba Dios. Para el Abad Suger era necesario eliminar los enormes muros requeridos para poder soportar el peso de las bóvedas de piedra, y poner en su lugar grandes ventanales, para, a través de ellos, capturar la luz y dejar que inundara los nuevos templos cristianos. Pero las técnicas tradicionales de la arquitectura románica de la época no permitían llevar a cabo la idea del Abad Suger; era  imprescindible modificar el sistema constructivo de los grandes templos Románicos.

El gótico, el estilo gótico, nació en Francia. El gótico había sido inventado en la cabecera de la abadía benedictina de Saint-Denis, a instancias del Abad Suger, como se ha dicho anteriormente,  y fue aplicado con bastante éxito en las catedrales de Sens, Senlis, Noyon y Laon.

Los primeros pasos del gótico, que nunca fue denominado así en el Medievo, se dieron entre entre 1137 y 1162. No existen documentos que indique quienes fueron, donde surgieron y como se formaban sus constructores; parece lógico pensar que fueron los maestros románicos que supieron copiar y desarrollar las técnicas aplicadas en Saint-Denis. De todas formas sin la aplicación del arco ojival, la bóveda  de cruceria y los contrafuertes el gótico no hubiera sido posible.

El triunfo de la arquitectura gótica se difundió por toda la cristiandad con una enorme rapidez, convirtiéndose las catedrales en el símbolo de lo nuevos tiempos, en orgullo de las nuevas ciudades, extendiéndose hacia el centro y el norte de Europa, de la mano de arquitectos francesas.

Las ideas neoplatónicas que relacionaban la divinidad con la luminosidad habían triunfado y algunos eclesiásticos, trataron no solo de entender sino de explicar la relación entre Dios y la luz.

La arquitectura gótica coexistió con la románica durante los años comprendidos entre 1140 y 1220, pero desde mediados del siglo XII el gótico fue ganando terreno por toda Europa y, a comienzos del siglo XIII, se había impuesto de forma definitiva. Durante el resto de la Edad Media se convirtió en el único estilo utilizado en las grandes construcciones religiosas, especialmente en las catedrales. Durante la Baja Edad Media se erigió en el estilo exclusivo de la arquitectura de la cristiandad europea. A comienzos del siglo XIII ya no se concibió en estilo románico ni una sola de las catedrales francesas

Las plantas de las catedrales góticas francesas se desarrollan a partir de o bien una planta basílica o de salón alargado, sin crucero que sobresalga al exterior en anchura, o la planta de cruz latina, con el crucero destacado en anchura. Las cabeceras son generalmente semicirculares. Los cruceros, destacados o no en planta y altura, tienen de una a tres naves, y en este segundo caso la nave central es siempre mayor y mas ancha que las laterales. Y como ocurre con todos los templos cristianos, las catedrales góticas se empezaban a construír por la cabecera.

En España, una vez expandidos el Cister por la península ibérica, trajo consigo la introducción de la arquitectura monacal característica de la orden. Los cistercienses utilizaron muy pronto el arco ojival y la bóveda de crucería para construir sus monasterios, algunos en iglesias tan grandes como catedrales. Sin embargo no utilizaron las vidrieras de colores, ya que Bernardo de Claraval había dispuesto que la luz que iluminara los templos cistercienses tenia que ser pura y blanca. Por lo tanto las técnicas  constructivas del gótico ya se conocían en España entre 1150 y 1170; sin embargo no se aplicaron en la fabrica de las catedrales. El prestigio alcanzado por el románico, introducido desde Francia por el Camino de Santiago, hizo que se siguiera trabajando en estilo románico a finales del siglo XII, incluso a principios del XIII. El maestro Mateo remataba su Pórtico de la Gloria en 1188. Sin embargo hacia ya mas de medio siglo que  tanto en Francia como en Inglaterra triunfaba el gótico, mientras que en los reinos cristianos de Hispania seguía construyéndoles   en románico, salvo en los monasterios cistercienses.

Las Catedrales fueron y, no se si seguirán siendo, motivo de Mitos y Leyendas, alquimia, masonería, relaciones astrológicas, especulaciones esotéricas y los llamas Laberintos.

Hoy no parece concebible que las Catedrales góticas, llamadas así despectivamente, relacionándola con los Godos.  Hacia el año 1500, se inicia la agonía de la Catedral gotica, con los trabajos y la fama de Leonardo da Vinci, Miguel Angel y Rafael, que llevo a que los maestros de las catedrales, a sus diseños, a sus trabajos a un lento olvido ayudando a ello también, la calificación que intelectuales del Renacimiento dieron al gótico. En el s.XVI las catedrales góticas fueron despreciadas, en el s.XVII ignoradas y en el s.XVIII muchas de ellas sufrieron agresiones irreparables. Quizas l peor momento para las catedrales goticas fuera, precisamente, en el Siglos de las Luces y de la Razón. Que ironia.

Su reivindicación vendría una vez apaciguados los fuegos de la Revolución Francesa y hasta hoy.

 

 

NOTA: Tema, notas y datos tomados del libro El enigma de las Catedrales de Jose Luis Corral y algunas otras del Arquitecto Chueca Goitia.