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jueves, 29 de octubre de 2009

EN DIQUE SECO


He estado lo que en lenguaje marinero se dice "en dique seco", es decir sin hacer nada, que en este caso quiere decir no decir cosas, no contar sucedidos, no traer recuerdos.


Dejé mis impresiones post-veraniegas, si, pero no se, quizás este estiramiento del período estival, estas "calores" alargadas, a destiempo,´puede que me esté confundiendo, si no tanto, casi como a la naturaleza, en la que esta mañana he comprobado con asombro como unas florecillas silvestres, preciosas, que tenian que aparecer por la primavera, puntean, pincelan algunas pequeñas lomas verdes, con humildad, con prudencia casi... igual que con el mismo asombro que a mi.


Aún asi, aunque el dia a dia te deje flojera de acciones, la vida, tus pensamientos no dejan de actuar, de llamar a tu casa, y las ideas, las imágenes se mueven por tu mente casi como las pocas nubes que estamos viendo este año en el cielo.


Sucede que existen cosas, frases, ideas, imágenes que se te quedan grabadas a fuego, cuando las ves, las sientes ó las escuchas. "Tengo miedo", dijo mi madre antes de morir. Se me han quedado grabadas esas palabras y me han hecho pensar bastante, sobre todo porque en ningún momento, le oí, sentí, que estuviera preocupada por el momento de la marcha. Y son muchas, muchas las ocasiones en que me he preguntado que "vería" en ese momento, para decir lo que dijo. El hecho de morirnos, a pesar de ser tan corriente, tan cotidiano, tan estar tan presente en nuestras vidas, continua siendo un misterio... nadie ha vuelto a contarnos como fué el momento, el paso, el tránsito de la vida a... no se como denominarlo, porque muerte no, entiendo la muerte como el hecho en si, el paso a otra cosa o a la nada, no lo se.


Cuando desde el coche, bien temprano, observo los cielos del nuevo dia, apastelados, pintados casi, relucientes, con algunas estrellas perezosas aun presentes... pienso que esta seria una de las cosas que sentiria, si se puede sentir, tras la marcha, no tener: el no ver, el no sentir, el no admirar...


Contar con interlocutores válidos es un privilegio. Ser escuchado por amigos, ser escuchado en casa... no es solo una satisfacción, sino que te llega la idea de que estás, de que interesa tu opinión..., pero cuando ocurre lo contrario, sobre todo en casa... Tengo amigos que se quejan precisamente de esto: "hablo y no me escucha nadie". Se filtra la impresión de que nos repetimos, de que decimos cosas fuera de la realidad. A mi también me pasa... menos en este verano, que tuve cerca de mi a una interlocutora válida muy joven, de poco mas de cuatro años, y que cuando, despues de su paseo de verano llegaba a casa, con su silla a rastras se me acercaba a la terraza y con un ¿por dónde ibamos? me invitaba a continuar la conversacion del dia anterior, cuando tuvo que dejarla porque su madre entendió que era hora de dormir.


Mas cosas tengo en el tintero que mi situación en el "dique" me ha facilitado acumular, pero las dejaremos en paz, quiero que este dia sea el de mi incorporación virtual al otoño.

3 comentarios:

Adriano dijo...

Vaya. Pues ya era hora de que te incorporaras al otoño, aunque otoño lo que se dice otoño... pues va a ser que no, que muy poco. Eso de que no nos escuchen pues yo creo que es mas que corriente sobre todo en cercanías, y en lejanias pues la verdad es que nos escuchamos, me meteré yo también,muy poco; preferimos que nos escuchen y asi nos va. Me alegra verte de nuevo por aqui.

Juan Adolfo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mafaldo dijo...
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