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martes, 11 de noviembre de 2008

CUANDO NO ESTAS EN DISPOSICION (O los efectos de un nublado)


Una amiga, a la que aprecio, y que visita mi pagina y mi blog quizas a menudo, me deja recados invitándome, ¿invitándome? no, "empujandome" a seguir dibujando y escribiendo. La verdad es que sus "empujones" no solo no me molestan sino que realmente, lo confieso, me son válidos y sobre todo me estimulan. Pero, pero,... lo que pasa es que no siempre estas en disposición de hacer ni lo uno ni lo otro, aunque las ideas, las observaciones de la vida diaria, mis paseos por Sevilla, lo que pasa a tu alrededor, tus recuerdos, incluso lo que de por si llevas dentro de tí, inviten a hacerlo. Quizás esté en uno de esos momentos, y si soy sincero, que lo procuro, no recuerdo haber sido capaz de haber escrito algo estando "asi", y mas que en "documento gráfico" lo suelo recoger en mi mente, pensarlo, analizarlo, desmenuzarlo incluso, pero me he sentido incapaz de plasmarlo en el papel y menos aún en el rincón personal de un blog, que, aunque no lo parezca, todavia me considero un novato; puede que los nublados influyan, porque a mi me suelen afectar bastante los nublados, es como si me dejara sin la energia de siempre, me dejan menos receptivo y me encuentro como pesado, lento y deseando con todas mis fuerzas que se diluya, que se disuelva, que desaparezca (el nublado) ó que se consolide que me hace, al parecer, el mismo efecto. ¿Quien no ha oido hablar de los nublados? ¿Quien no ha dicho alguna vez "estoy como el nublado"? ¿Quien no ha sufrido alguna vez el efecto del nublado en los niños?. Pues a mi también.

Es curioso, de pronto me surge la idea de escribir sobre las percepciones-emisiones. De ello hablaba hace un par de dias con una "casi amiga", al menos asi se considera, espero salvar algun dia el casi, aunque realmente no se todavia que requisitos debo reunir. Y también este es un tema del que tenemos pruebas casi todos; podriamos decir que es un tema "doméstico" el de las percepciones. Tener de pronto en mente un ser próximo, querido, y sonar el telefono y comprobar que es esa persona la que te llama. O en una de esas tardes de descanso con tus pasiones, de musica en soledad, acudir a tu mente, de pronto, la imagen de un hijo, de tu mujer, y poco tiempo despues sentir como abre la puerta de tu casa. O esa anecdota tan corriente de que de pronto, en un grupo, alguien dice lo que tu estabas pensando...

Creo recordar que el primero en estudiar estos fenómenos de trasmisión del pensamiento fué Mesmer, que daria lugar a lo que mas tarde se llamaria el "Mesmerismo" y de ahí a lo que hoy llamamos Parapsicologia fue solo un paso. Tema interesantísimo de todas formas.

Los casos que todos hemos vivido de la gitanilla pidiéndote leer tu mano para decirte la "buenaventura", como la de mi recuerdo, puede que lleven mucho "cuento"... y puede, y yo lo creo así, que muchas de esas gitanillas sean tremendamente perceptivas, capaces de captar, "sentir", lo que por tu cabeza anda "rondando". No me atreveria a cerrar el círculo subestimándolas, cuando en verdad no hay pruebas de que vendan "cuento" buscando la propina.

Bueno, pues compruebo, por primera vez, que también se puede escribir sin estar en disposición de hacerlo: igual ha sido la "fuerza" de esa amiga que "violenta" mis rutinas. Aunque luego reconozca que es un verdadero "churro". Y, por cierto, también he empezado un dibujo. ¡¡Que cosas¡¡

6 comentarios:

Chiqui dijo...

Creo que muchos pasamos por esos ‘nublados’ de los que hablas. También que los dos compartimos esa querida amiga a la que te refieres. Ella no parece sufrir de estas sombras, o las sabe espantar. ¡Qué nos diga su secreto!
Cuelga ese dibujo cuando lo acabes para que lo disfrutemos.

Juan Adolfo dijo...

Procuraré sacarle el secreto en alguna de esas charlas "mañaneras.
En cuanto al dibujo, procuraré hacerlo.

carmela/lola dijo...

Carmela/Lola, gracias por considerar mi insistencia que sigas escribiendo y pintando, lo expreso porque es una pena que tengas ese don y lo desaproveches, lo que sabemos, tenemos que comunicarlo, bién con la poesía, con la escritura o con cualquier otro medio que nos sirva para plasmar el sentir nuestro.
Chiqui y Juan no hay secreto en no sentirse uno afectado por las inclemencias del tiempo, solamente es querer elegir el estado en el que me encuentro mejor, por eso somos libres, las circustancias no las podemos cambiar, pero nosotros si podemos optar por una actitud u otra, creo que todo en la vida es cuestión de actitud, eligiendo siempre lo que es mejor para uno, si considero que esos momentos me pueden afectar, tengo la elección de dejar que me afecten o tomar el camino de aceptar y tomar la otra dirección que es en la que me encuentro mejor y disfruto de esa circustancia en vez de padecerla, por eso tenemos lo que llamamos el libre albedrio, siempre elijo lo que creo que puede hacer que me sienta mejor, de aqui parte el ser feliz o no, todo es cuestión de actitud.

clara dijo...

Pues ojalá fuera tan simple Carmela. En muchos casos, te doy la razón, pero hay días nublados, hay rachas de muermo en que no es que no estés perceptivo, es que no puedes, literalmente, tirar de tí. Juan Adolfo, lo has descrito perfectamente. Me reconozco, a veces, en esa especie de desgana esencial que me impide acometer la tarea más tonta y más fácil. La fuerza de voluntad, la actitud positiva sirve, desde luego, para vencer la apatía, Carmela, pero es que hay momentos en que, como dice Juan Adolfo, estás como nublado y la actitud que te gana es, precisamente, la que te lleva a tumbarte en el sofá y a dejarte llevar por ensoñaciones que no tienen por qué ser negativas, sino solo eso, nubladas, ahumadas, inciertas e, incluso, fuertemente magnéticas. Mi madre lo llamaba vagancia, pero no lo era, no lo es porque puede que no cedas a la tentación, no te pares y sigas tu vida aparentemente activa, como una autómata, pero por dentro estés así, como llena de nubes ...

Juan Adolfo dijo...

Te habras fijado Clara que he incorporado un dibujo mio de una mesa-camilla, representando de alguna forma, lo de "tumbarte en un sofá": hay dias de nublado que solo estas para una mesa-camilla. Y dices bien porque la actividad sigue y no es "vagancia" que también me decia mi madre, no, es como si siguieras estando sin ganas de estar.

clara dijo...

Exactamente, eso.